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THE ART OF THINGS


Espacio compartido: Piedra, Papel, madera


El Dalai Lama proponía ir cada año a un lugar donde antes no se haya estado. Yo he iniciado este viaje apacible y sereno por caminos por los que no había transitado.
La muestra Espacio compartido: piedra, papel, madera supone una oportunidad para la reflexión sobre aspectos que han llevado a desarrollar este proyecto. Gracias, Miriam, por permitirme realizar esta catarsis con el que no contaba.
The art of things parte de la tradición familiar en la fabricación de mobiliario. Me vienen a la memoria los paseos entre palets de madera de roble desde el plano contrapicado de la mirada una niña inquieta y, años después, mi predilección por la escultura y el desarrollo de trabajos en tres dimensiones mientras completaba mi formación en Bellas Artes.
La iniciativa de The art of things es un camino de búsquedas y de encuentros azarosos. En este corto itinerario he tenido apoyo de la familia, los amigos y los colaboradores.
Son muchas las influencias, las referencias y los guiños. Iniciaré un proceso inverso, un análisis critico de algo que ha salido de forma natural, de ratos de entretenimiento dibujando pequeños bocetos y realizando maquetas en papel cuadriculado.
Para explicar los conceptos que influyen en este proceso creativo haré una escueta revisión hitoriográfica destacando a creativos que a lo largo de su trayectoria han practicado la interacción de distintas disciplinas, entre ellas el diseño de mobiliario. Todos ellos suponen para mí referentes que de una manera u otra han condicionado éste y otros de mis trabajos.
Primero mencionaré al arquitecto Rietveld Gerrit, que ya en la década de los años 20, dentro De Stijl, introduce nuevos elementos formales, abogando por la simplificación racional, las líneas y ángulos rectos, la simplicidad de las formas. Reivindica así un proceso de abstracción progresiva hacia construcciones configuradas principalmente con formas geométricas y planos.
Posterior en el tiempo, me fascina el artista Donald Judd, del que me interesa su reivindicación de la simplicidad de las formas, que propugna tanto en sus obras como en sus escritos. Enmarcado en el arte minimalista de la década de los 70, Judd aboga por el reduccionismo en una búsqueda constante por la claridad, la autonomía del objeto y del espacio creado.
Siento especial predilección por Charlotte Pierrand, colaboradora de Le Corbusier, Léger o Jean Prouvé, una de las mujeres más influyentes de la modernidad. Dedicó su vida a la creación en sus facetas como arquitecta, diseñadora y artista, destacando por sus diseños de líneas puras y desnudas. Su trabajo me interesa de
manera especial por el vínculo que estableció con la naturaleza como vehículo para el equilibrio físico y emocional.
Este acto de regreso al primitivismo, con voluntad purificadora, coincide con el de otros pensadores y artistas que practicaron el retiro a espacios íntimos de creación, como los lugares más idóneos para pensar. Es fundamental para mí la necesidad de recogimiento, de contacto como uno mismo, así como con la naturaleza. Por eso algunos muebles llevan nombres relacionados con estas lecturas, lugares y títulos de obras o autores.
Siguiendo la revisión, he de mencionar a arquitectos como Paolo de la Rocha que, inscrito en el brutalismo paulista, desarrolla edificaciones sin ornamentaciones superfluas en perfecta armonía con el exterior y del que me atrae especialmente la capacidad para conseguir la levedad a pesar de la contundencia visual de sus formas. También John Pawson, que alimentó su preferencia por la simplicidad extrema acentuando su interés por la estructura y la forma.
Este marco de creadores se podría seguir ampliando con nombres como Tony Smith, Carl Andre, Frank Lloyd Wright, Fisac o De la Sota, llama la atención las múltiples referencias orientalistas encontradas en algunos de ellos, tras examinar términos estéticos relativos a los conceptos espaciales y a la búsqueda del máximo orden con los mínimos elementos, inspirados en estas filosofías.
En el plano emocional me interesa la proximidad de algunos a la ideología zen como filosofía esencial que practica la objetividad en la aprehensión de la realidad y libertad de enfoque espiritual. Bajo estas directrices el planteamiento de proyección en The art of things es un proceso continuo de extracción, de quitar para potenciar, de limpiar para depurar. No existen elementos decorativos que no sean la propia estructura y la paleta se reduce a monocromos.
En contraposición a las formas y al color, los materiales de construcción, madera de roble, mármoles y linos naturales, contienen abundante información sensorial y presentan un carácter absolutamente táctil. Se trata de registrar lo natural a través texturas rugosas y ásperas en las telas y los mármoles o de pequeñas imperfecciones, vendas y vetas, de las maderas con las que celebrar el potencial expresivo de los mismos.
De igual manera, existe una intención de recuperar la manualidad y por eso, los muebles están hechos artesanalmente, uno a uno, lo que les confiere peculiaridades individuales asociadas a esta cualidad artesana.
Pero mi prioridad es conseguir que este mobiliario forme parte de un espacio cercano, en el que su presencia invite a la tranquilidad espiritual. Asociado a la esencia del wabi sabi, en la que está presente la importancia de transcender los modos convencionales de mirar y de pensar en las cosas, aquí se presta especial atención a las calidades y cualidades de los materiales procedentes de la naturaleza por su capacidad para sacan a la luz sentimientos esenciales.

En definitiva, busco hacer piezas simples, austeras y basadas en la geometrización de los diseños. Son muebles sin artificios que favorecen la armonía. En este proceso existe la voluntad de utilizar un lenguaje esencialmente reducido, sin excesos, que reivindique la simplicidad y potencie la claridad de estos objetos construidos.
Además, esta muestra me da la oportunidad de hacer la selección de una serie de obras con las que compartir el espacio, he elegido artistas próximos o referenciales como Alberto García-Álix, Manuel Vilariño, José Pedro Croft, Fod y Nicolás Combarro.
García- Alix es impúdico con la cámara, su forma de enfrentarse al sujeto y su confrontación directa con lo retratado revelan lo mejor de la creación fotográfica en España. Igual sucede con Manuel Vilariño, cuyo trabajo es un proyecto espiritual y el resultado de una mirada contemplativa, un retrato de sus emociones y del vínculo con el territorio. Su obra decanta la mirada animal, la relación con los espacios límite y la naturaleza, la muerte, la configuración del silencio y la poesía.
Pedro Croft, que frecuentemente incluye mobiliario en sus obras, es uno de los mayores representantes de la renovación de la escultura portuguesa. De él destaco el uso de la geometría como tensión, la idea de estructura como eje para la configuración y la capacidad para poner en cuestión las relaciones espaciales y figurativas de los volúmenes. Como él en sus cuadernos, con este trabajo he querido transitar por la intimidad y la memoria. Espero haberlo conseguido.
Comparto con vosotros este espacio: piedra, papel, madera.


Susana González